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jueves, 28 de diciembre de 2017

Julián Dupré: Campesinas



En la mitad del siglo XIX, 1845, un grupo de pintores decide reunirse en el pueblito francés de Barbizon, cerca al bosque de Fontainebleau, para formar la “Escuela de Barbizon”. Este movimiento artístico fue creado como una respuesta antagónica al romanticismo imperante, romanticismo cuyos referentes eran Delacroix y Géricault.

FUENTE:

Julián Dupré (1851-1910)

Los fundadores de la “Escuela Barbizon” más conocidos son Corot,  Daubigny, Millet y Rousseau. Poco se sabe de uno de sus seguidores, años más tarde, quizás el más olvidado de la historia del arte francés, Julián Dupré. Basta que cualquier persona coloque su nombre en un buscador de Internet, como Google, para darse cuenta que no hay casi nada escrito sobre el, en ningún idioma. 
La simple acción de salir de París e ir a instalarse a un pueblo olvidado expresa, de por si, una actitud rebelde. Rebeldía que, aparte de situarla en el plano de las artes, nos traslada, inevitablemente, al contexto social de esa Europa pobre e injusta del siglo XIX.
El siglo XIX, en las artes y en Francia, estuvo dominado por el estilo Neoclásico de un grande de la pintura, injustamente tratado posteriormente, como fue Jacques-Louis David. Una respuesta a este estilo fue el “Romanticismo” que ocupó el espacio de “vanguardia” hasta la llegada de los hombres de la “Escuela de Barbizon”.


"Cargadoras de heno", 1880 - Galerías Rehs, Inc., Nueva York



La llegada de la obra del pintor inglés John Constable (1776-1837) al Salón de París en 1824, remeció Francia; que se maravilló por las escenas rurales tratadas de una forma tan innovadora, real y natural. Tanto fue el éxito que su cuadro “Carreta de Heno” logró la medalla de oro. Esta nueva forma de ver y tratar las escenas rurales fue la llave para que este grupo de jóvenes, y sus seguidores, salieran del “Academismo” y entraran a un lugar pleno de matices filosóficos, políticos y artísticos.
Con la división de las pinceladas, que nos llevan a ver la variación de los elementos lumínicos en el cuadro, Constable entrega a los franceses una forma nueva de tratar la paleta, forma que utilizaran los pintores impresionistas años más tarde.


Julien Dupré fue uno de los principales representantes del realismo francés en la pintura del siglo XIX.

Vemos en la obra de Dupré un tratamiento analítico de los personajes del campo, tratamiento casi fotográfico de ese instante de trabajo y esfuerzo, que es la representación fidedigna del actuar campesino. Millet es un referente a este modo digno de retratar la vida rural, como lo puede ser Dupré si tuviera el reconocimiento merecido. Es, en definitiva, poder ver en una obra los sentimientos más íntimos del trabajador. Es sentir, viendo el esfuerzo o la tranquilidad del trabajador, su alma.


Su obra, junto con la de Breton y Millet, ejerció gran influencia en el desarrollo de la temática agraria del realismo socialista, de manera particular en la Unión Soviética y la República Popular China.


A mediados de la década de 1870 viajó a Picardía, y se convirtió en alumno del pintor naturalista, de género rural, Désiré-François Laugée (1823-1896), con cuya hija, Marie Françoise Eléonore, se casaría en 1876, año en que expuso su primera pintura en el Salón de París.


A semejanza de Jean-François Millet, Bouguereau y Jules Breton, a quienes admira, Dupré es uno de los mejores pintores de animales de su tiempo. Observó y pintó con fidelidad la vida de los campesinos, jugando con la luz. Dio profundidad a su pintura acentuando los efectos y haciendo resaltar la fuerza de sus obras.


Más conocido en los Estados Unidos, muchas de sus pinturas se encuentran en museos americanos. Expuso en el Salón de París con regularidad hasta su muerte y recibió la Medalla de Oro en la Exposición Universal de París de 1889 y la Legión de Honor en 1892.

En 1891 Marion H. Speilman, en su artículo titulado "La vaca blanca" (La Revista de Arte, 1891, vol. 14, p. 415), describe a Dupré como:
"... uno de los artistas de mayor crecimiento de la escuela francesa. Individual en su trabajo, preciso en calidad de observador, serio como un pintor, sano en sus instintos e intensidad artística, en sus impresiones y traducción de ellas... siempre es una de las atracciones en el Salón."

La crítica moderna ha reconocido la singularidad de las pinturas de Dupré en la representación de las campesinas francesas: "Los temas de Dupre son inusuales en varios aspectos. Más que cualquier otro artista activo hasta el presente sus cuadros muestran a las mujeres vigorosamente agitando heno de la tierra, con las horquillas y rastrillos. Algunas de estas pinturas tienen vagamente títulos con el motivo genérico, como "campo de trigo," pero todos tienen, evidentemente, la intención de representar a la mujer hermosa llena de glamour en ropa colorida mientras arroja el heno con energía masculina. Vistos sus cuadros alineados, se pueden leer casi como fotogramas de una película documental."














sábado, 9 de diciembre de 2017

Otro que no conocía: Iván Kramskói

"Campesino con Bridas"


En marzo de 1887 Iván Kramskói estaba pintando un retrato del pediatra Karl Raujfus. Súbitamente el artista se inclinó y cayó al suelo. El doctor intentó ayudarle pero no pudo hacer nada, Kramskoy había muerto.  Podemos apreciar en este cuadro el ultimo trazo del pincel de Iván Kramskói, en el extremo inferior en el momento de caer al suelo sin vida.


FUENTE: El Dibujante


La última pincelada de Iván Kramskói (1837-1887)



Iván Kramskoi nació en la ciudad Ostrogoshk, en la región de Voronezh, en la familia de un escribano. Forzado por las circunstancias empezó a trabajar en un taller de fotografía en donde empezó a despuntar su talento.
En 1863 junto a otros catorce estudiantes comenzaron una contundente protesta contra el tema mitológico que les habían impuesto en la Academa y exigieron la libertad de elección. En este grupo se destacó como líder principal. Como el cambio de tema les fue negado, hicieron su protesta de manera pública organizando una manifestación, manifestando así su desacuerdo con el conservadurismo que imperaba en la pintura. El caso se llamó en la prensa rusa “la revuelta de los catorce” y terminó con su expulsión de la Academia y la fundación del Artel de Artistas aquel mismo año de 1863.
Después de abandonar la academia de bellas artes se vio obligado a ganarse la vida dando clases, pintando retratos basados en fotografías y retocando otras obras de diferentes pintores. Al mismo tiempo, no descuidaba su auto educación: leía mucho, hojeaba casi todas las revistas, sin pasar por alto ningún acontecimiento importante de la vida social, y reaccionaba a todo con ardor.


Autorretrato

A Kramskói, lo que más lo preocupaba era el empobrecimiento y estancamiento del moribundo y estatalizado arte ruso. Veía cuantos jóvenes talentosos se perdían sin razón, como se vendían por casi nada verdaderas joyas de la naciente escuela realista. Gracia a su energía y sociabilidad, Kramskói tenía gran ascendiente sobre sus colegas que se encontraban en las mismas circunstancias difíciles. Se reunian a menudo en su casa y meditaban junto sobre el futuro.
La herencia de Kramskoi en el arte ruso es incalculable: junto a impecables obras maestras se encuentran nuevos y originales conceptos artísticos que empujaron al creador a los límites de su capacidad creativa, límites que intentó superar durante toda su vida a base de un tenaz trabajo.
Kramskoi fue también uno de los mejores retratistas rusos y realizó una serie de brillantes retratos de lo que él consideró los personajes más valiosos del país: L. N. Tolstoi, I. A. Gancharov, N. A. Niekrásov … Dichos retratos sorprendieron a sus contemporáneos por su extraña agudeza y finura en la psicología de los personajes. Sus retratos no se dirigieron sólo a personajes famosos sino a gente del pueblo como el retrato de Mina Moiseyev (1882) o el del Campesino con Bridas (1883).
Al final de su vida Kramskoi realizó una serie de obras en las que se abrió a nuevos caminos pictóricos: la enigmática “Desconocida” o la bella “Noche de luna”.
Kramskoy fue el primer lider de la Socidad de artistas itinerantes, los conocidos Pintores Vagabundos, y su muerte supuso un duro golpe para esta organización, que sin su carismático representante comenzó desde entonces a perder fuelle.










Cristo en el desierto (Detalle)
Iván Kramskoi expusó este cuadro en 1872 en la segunda exposición de los Itinerantes en San Petersburgo. 

Para el artista, comprometido socialmente, los tiempos exigían una nueva imagen de la figura de Cristo, más humanizado. El cuadro está basado en el retiro de Cristo durante 40 días en el desierto. Está sentado sobre una piedra reflexionando, decidiendo, según el autor, si va a dar el paso de sacrificar su vida por la humanidad. El amanecer al fondo anuncia la toma de una decisión. El cuadro refleja los momentos de duda que padece todo ser humano.
Esta obra forma parte de la colección de la Galería Tetriakov de Moscú.